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El aplazamiento o fraccionamiento del pago de la declaración de la renta.

Una de las preguntas que inevitablemente más me hacen en el momento de confeccionar una declaración de la renta cuando resulta positiva, es si se puede aplazar o fraccionar el pago.

Efectivamente la normativa del Impuesto, concretamente el artículo 62.2 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta concede la posibilidad de fraccionar el pago en dos cuotas sin que tengamos que abonar intereses ni recargo alguno.

La primera cuota sería del 60% de su importe y se paga en el momento de presentar la declaración y la segunda cuota sería del restante 40% y se pagaría el día 5 de noviembre, en este caso de 2012.

Lo más importante es que este fraccionamiento es automático sin necesidad de justificar ante la Administración ninguna situación económica para que nos lo concedan. Basta con marcar esta opción en la propia declaración de la renta y será suficiente, puesto que no se necesita que sea aprobado ya que es un fraccionamiento otorgado por la propia normativa del impuesto.

Los requisitos para que se pueda disfrutar de este beneficio son que se presente la declaración dentro del plazo establecido (este año hasta el 2 de julio de 2012) y por otra parte que no se trate de una declaración complementaria de otra anterior. Cumpliendo estos dos requisitos, el fraccionamiento resulta automático.

Sin embargo esta no es la única posibilidad de fraccionar o aplazar el pago de la declaración. Puede que la situación económica del contribuyente dificulte el pago de la declaración incluso acogiéndose al fraccionamiento que he expuesto anteriormente y necesitemos pedir un aplazamiento a más largo plazo. En este caso, como cualquier otra deuda tributaria es posible solicitar un aplazamiento o fraccionamiento mayor.

Aquí el aplazamiento sí que nos lo tiene que conceder la Agencia Tributaria y será necesario justificar la existencia de dificultades económico-financieras que impidan de forma transitoria efectuar el pago en los plazos establecidos, tal como dice el artículo 65.1 de la Ley General Tributaria.

Para ello habrá que presentar, junto con la declaración, una solicitud de aplazamiento del pago y hay que tener en cuenta que en el supuesto de que nos lo concedan tendremos que abonar intereses de demora (que para el año 2012 y a fecha de redacción de esta entrada, son del 5%)

Otro aspecto a tener en cuenta, es que si el importe de la declaración cuyo pago solicitamos que se aplace es inferior a 18.000 Euros, no será preciso aportar ningún tipo de garantía para su concesión, pero si el importe supera dicha cifra, en principio será preciso que se aporte aval bancario o en caso de no poder aportarlo, justificar esta imposibilidad y ofrecer cualquier otro tipo de garantía que se estime por la Administración como suficiente.

En resumen, las dos opciones para aplazar el pago de la declaración que disponemos son la de acogernos a la posibilidad del fraccionamiento automático en los dos plazos que he señalado anteriormente, sin necesidad de justificar causa alguna y sin devengo de intereses de demora o bien solicitar un aplazamiento en los términos generales de cualquier deuda tributaria.

Novedad: Aumenta la cuantía para pedir aplazamientos a la Agencia Tributaria sin necesidad de aportar garantías

El día 1 de mayo ha entrado en vigor una Orden del Ministerio de Economía y Hacienda que eleva la cuantía para solicitar aplazamientos de deudas a la Agencia Tributaria sin tener que aportar garantías de 6.000 a 18.000 Euros.

Hasta ahora, el límite era de 6.000 Euros. Cuando alguien quería un aplazamiento de una deuda tributaria que superara dicha cantidad, era necesario que aportara una garantía que cubriera el importe de dicha deuda, sus intereses y además un 25% de ambas partidas. Garantías tales como un aval bancario o un depósito o un bien inmueble, por ejemplo.

Pues bien, después de bastantes años sin que se modificara ese límite de 6.000 Euros, por fin se ha adoptado la decisión de elevar esa cuantía hasta los 18.000 Euros, lo cual va a tener una gran repercusión para un elevado número de contribuyentes que necesitan solicitar un aplazamiento o fraccionamiento para poder pagar con cierta tranquilidad (y más en la situación económica actual).

A partir de ahora, cuando la deuda sea inferior a 18.000 Euros, no será necesario aportar aval ni ningún otro tipo de garantía para que nos concedan el aplazamiento, algo que dificultaba enormente la concesión de los mismos, puesto que en muchas ocasiones al contribuyente le resultaba imposible conseguir dicho aval y se veía obligado a solicitar dispensa de garantías, la cual podía concederse o no.

Considero que es una medida que se debía haber adoptado hace tiempo, puesto que desde el año 2003 no se había actualizado dicha cuantía y ésta ya había quedado obsoleta. Pero ojo, esta medida afectará a todas las solicitudes de aplazamiento que se presenten con posterioridad al 1 de mayo. Quien tenga presentada una solicitud de aplazamiento con anterioridad a dicha fecha y aún no esté resuelta, seguirá teniendo la obligación de aportar garantía. Habría sido deseable que en estos casos también se hubiera aplicado esta Orden. Esperemos que con esos contribuyentes se tenga cierta condescendencia a la hora de acordar los aplazamientos con dispensa de garantías.

Algo que es importante tener en cuenta es que esta medida sirve tanto para las deudas que estén en periodo voluntario como para aquellas que ya estén en vía ejecutiva.

En definitiva, lo considero una decisión acertada, aunque en mi opinión llega algo tarde y espero que esto facilite a muchos contribuyentes la posibilidad de obtener aplazamientos en momentos de falta de liquidez.