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Devolución mensual del IVA. No siempre merecerá la pena

Desde enero del 2009 ya se puede pedir que la Agencia Tributaria nos devuelva el IVA, cuando se resultado es negativo, sin esperar a la declaración del último trimestre del año. Pero hay que tener cuidado, esto no es tan simple como parece.

Con el sistema general que había hasta ahora, los empresarios y profesionales venían presentando cuatro declaraciones trimestrales de IVA al año: los meses de abril, julio, octubre y enero. En los tres primeros trimestres, si el resultado de la declaración era negativo, sólo se podía pedir compensar su importe con las declaraciones posteriores y había que esperar hasta la declaración del último trimestre para poder solicitar la devolución.

Pues bien, con la reforma que acaba de entrar en vigor, no es necesario esperar al último trimestre para pedir la devolución; Ahora bien, acogerse a este nuevo método de devolución conlleva una serie de obligaciones que es necesario tener en cuenta.

Antes que nada hay que decir que el sistema es voluntario. Debe solicitarse mediante la oportuna declaración censal. Si no se dice nada, se seguirán presentando declaraciones trimestrales como hasta ahora.

Y ahora es cuando nos topamos con el primer inconveniente del nuevo sistema: si uno quiere una devolución rápida del IVA, las declaraciones que haga deberán ser mensuales, en vez de trimestrales. Todos los meses habrá que presentar declaraciones de IVA, con lo que ello va a suponer de tener que llevar prácticamente al día la contabilidad de la empresa. Por lo general, para una empresa que ya contara con una organización contable interna adecuada esto no debe suponer ningún problema, sin embargo para muchas PYMES y autónomos, que en muchos casos cuentan con asesoramiento externo o que incluso llevan personalmente su propia contabilidad, sí que va a suponer un esfuerzo de organización para tener todos los meses sus facturas de ingresos y gastos debidamente contabilizadas.

De todos modos, esta circunstancia será accesoria si realmente merece la pena desde el punto de vista económico. Pero ojo con este aspecto también, puesto que podemos llevarnos sorpresas desagradables.

Si nosotros solicitamos la devolución de un IVA negativo, la Agencia Tributaria está obligada a devolverlo en el plazo máximo de 6 meses sin tener que abonar intereses. Habrá que ver en la práctica cuáles son los plazos reales que se emplearán en las devoluciones, pero no hay que olvidar que mientras tanto, se deben presentar declaraciones todos los meses, aunque éstas resulten a pagar. Puede darse el caso de solicitar la devolución de un IVA negativo de un mes y mientras tanto, hasta el momento en que nos devuelvan ese IVA (que pueden transcurrir varios meses), tengamos que pagar IVA en las declaraciones mensuales de los meses posteriores y más teniendo en cuenta que ya no tenemos IVA a compensar puesto que hemos pedido su devolución. Y este supuesto, ya lo veremos, va a ser bastante habitual en la práctica.

Además de ello hay que tener en cuenta también que acogerse a este sistema supondrá un mayor control por parte de la Agencia Tributaria, dado que junto con la declaración de autoliquidación hay que presentar una declaración informativa (nuevo modelo 340) en el que tenemos que reflejar los datos de los libros de facturas emitidas y recibidas, así como también, quien se acoja a este sistema debe presentar obligatoriamente las declaraciones por vía telemática, aspecto este que ya es obligatorio en cualquier caso para las sociedades mercantiles.

En mi opinión, este sistema puede ser aconsejable para los supuestos en los que se prevea efectuar una inversión importante con una gran cantidad de IVA deducible (sobre todo si la inversión se realiza en los primeros meses del año), o cuando por el tipo de actividad que se desarrolle, los IVAS resulten sistemáticamente negativos. Pero eso sí, sabiendo las obligaciones que conlleva el nuevo sistema y, sobre todo, y en cualquier caso, siempre haciendo una estimación de cuáles pueden ser los resultados de las declaraciones mensuales posteriores a la solicitud de devolución, con el fin de tener una previsión de tesorería suficiente para hacer frente a unas posibles declaraciones a pagar mientras se tramita la devolución.

De ese modo valoraremos si merece la pena o no acogerse a este sistema y evitaremos sustos innecesarios.

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