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Ley de apoyo a los emprendedores: El criterio de caja en el IVA.

Como ya comentamos en nuestra anterior entrada, ha entrado en vigor recientemente la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización.

Entre las medidas fiscales que se han aprobado figura una antigua reivindicación principalmente de las empresas y autónomos: el establecimiento del sistema de caja en el IVA, o lo que es lo mismo, declarar el IVA de una factura en el momento en que ésta se cobre, no como ahora que con el criterio del devengo es obligatorio declarar e ingresar el IVA de una factura emitida aunque no se haya cobrado.

El sistema actual sabemos que ha perjudicado a muchas pequeñas y medianas empresas que veían que no sólo no cobraban sus facturas, sino que además tenían que adelantar e ingresar en la Agencia Tributaria el IVA generado.

Especialmente afectadas por este sistema han sido y siguen siendo muchas de las empresas que trabajan con las administraciones públicas, demasiado acostumbradas a incumplir en exceso los plazos de pago.

Este nuevo sistema pretende acabar, al menos en parte, con ese grave problema. Sin embargo opino que el resultado de la Ley aprobada dista mucho de lo que debía haber sido para que fuera una medida realmente efectiva y beneficiosa para todas las empresas, sobre todo las PYMES y profesionales, siendo necesario advertir que este criterio de caja no siempre va a ser aconsejable.

En primer lugar hay que destacar que este nuevo régimen entrará en vigor el día 1 de enero de 2014, por lo que habrá que esperar hasta entonces para su aplicación, pero teniendo en cuenta que la opción habrá que comunicarla en el mes de diciembre anterior.

La reforma se ha articulado en forma de nuevo régimen especial del IVA, al que podrán acogerse voluntariamente todos los sujetos pasivos de este impuesto cuyo volumen de operaciones sea inferior a dos millones de euros, que no tengan cobros en efectivo de cuantía superior a la que se fije reglamentariamente y que tributen por régimen general de IVA. Por tanto cualquier persona que esté incluida en otro régimen especial como el simplificado, de la agricultura, ganadería y pesca, del recargo de equivalencia o del oro de inversión por ejemplo no podrá optar por el criterio de caja.

Al tratarse de un régimen de carácter voluntario, lógicamente será preciso acogerse a él mediante el sistema que reglamentariamente se establezca, que en principio será mediante comunicación a través de la oportuna declaración censal y que como he dicho deberá hacerse en el mes de diciembre anterior al año en que será efectivo o si se trata de un inicio de actividad en la propia declaración de alta.

Quien opte por este sistema debe saber que permanecerá en él salvo renuncia, la cual tendrá una durante mínima de tres años durante los cuales no se podrá volver a este régimen.

Qué supondrá este nuevo régimen: Para la empresa o profesional acogido al mismo su principal ventaja es que no tendrá obligación de declarar las facturas que emita hasta que efectivamente se cobren. Pero como contrapartida no podrá tampoco deducirse las facturas que reciba hasta que realice el pago de las mismas, incluso aunque quien las emita no esté dentro de este régimen.

Ahora bien, cabe preguntarse qué pasará con las empresas no acogidas a este régimen pero que trabajen con otras que sí que lo estén. La respuesta es muy simple, van a verse directamente afectadas por esta situación, lo cual va a producir uno de los principales riesgos de este sistema y es que el destinatario de la operación, esté acogido o no al régimen especial, no podrá deducirse la factura hasta que no efectúe el pago.

Es decir, que las empresas no acogidas a este régimen se van a ver arrastradas a utilizarlo por las operaciones que realicen con otras empresas que sí estén acogidas al mismo, viéndose obligadas a llevar una contabilización de las operaciones distinta para cada tipo de empresas.

Esto nos hace plantearnos una cuestión que ya se viene advirtiendo desde distintos sectores críticos con este aspecto de la Ley: un cliente preferirá trabajar con un proveedor no acogido al criterio de caja a hacerlo con otro que esté dentro del régimen, puesto que en el primer caso podrá deducirse las facturas que le emitan con independencia del momento en que las pague, aparte de la complicación contable que les generará trabajar con empresas acogidas, lo que nos hace pensar que se puede crear una perversión del sistema pudiendo provocar que empresas que se acojan al criterio de caja pierdan clientela por este motivo.

En cuanto a las obligaciones formales, la implantación de este régimen va a suponer tener que incluir en los libros registros de facturas emitidas la fecha y medio de cobro así como poner en los libros registros de facturas recibidas la fecha y medio de pago, tanto si es total como pago parcial.

Esto significará por tanto un mayor control contable para las empresas y previsiblemente un incremento en los costes de gestión.

En cuanto a la confección de las facturas será preciso indicar expresamente que esa factura está acogida al régimen de caja a fin de informar claramente al destinatario sobre cuándo se va a poder practicar su deducción: cuando se pague si está acogida al régimen de caja o cuando se emita (con independencia del pago) si no lo está.

Por último indicar una circunstancia importante y es que este criterio no va a significar que una factura no cobrada no tenga que declararse nunca, puesto que existe un límite: el día 31 de diciembre del año inmediato posterior a aquél en que se emita la factura. En ese plazo, aunque no se haya cobrado aún la factura será obligatorio declararla e ingresar el IVA correspondiente.

En resumen, entiendo que la medida aprobada no va a suponer una generalización del sistema de caja y será preciso que estudiar cada caso concreto para decidir si a una empresa le merece la pena acogerse a este nuevo criterio o no, pero no se nos debe olvidar un hecho básico y es que este régimen nace por una situación muy concreta: la enorme morosidad de las empresa y administraciones españolas. Quizás si se avanzara mucho más en el sentido del cumplimiento de los plazos de pago no sería tan necesario establecer este tipo de medidas encaminadas a corregir una deficiencia del sistema.

Apuntes sobre la nueva “Ley de emprendedores”

En pocos días va a entrar en vigor la “Ley de apoyo a los emprendedores y su internacionalización”, una normativa largamente esperada por la necesidad de crear un marco adecuado para fomentar la actividad emprendedora pero que como suele suceder en estos casos, ya hay muchas voces discordantes, la mayoría de ellas por considerar que no cubre las expectativas creadas.

En cualquier caso esta normativa va a introducir una serie de modificaciones muy novedosas en nuestro sistema que sólo el tiempo dirá si darán los frutos esperados.

A fecha de la redacción de este artículo ya conocemos el texto que a priori será aprobado tras las modificaciones introducidas en el Senado y cuyo enlace dejo aquí. *Actualización: texto de la Ley publicado en el BOE

Como es una normativa muy extensa la iré analizando en distintas entradas, al menos todas aquellas novedades que tienen una implicación directa o indirecta en el ámbito fiscal, si bien ahora voy a hacer un breve resumen de aquellos puntos que considero más relevantes de esta Ley:

1º.- Se crea la figura del “Emprendedor de Responsabilidad Limitada“. Lo que se pretende con esto no es ni más ni menos que tratar de evitar que a una “persona física” que desarrolle una actividad económica se le pueda embargar su vivienda habitual por deudas de su actividad económica. Esto supone una auténtica novedad en nuestro organismo jurídico, puesto que hasta ahora, cualquier persona física que desarrollara una actividad empresarial o profesional respondía del cumplimiento de sus obligaciones con todos sus bienes presentes y futuros. Con esta Ley la persona que se constituya como “Emprendedor de Responsabilidad Limitada” podrá dejar fuera de responsabilidad su vivienda habitual siempre que se cumplan una serie de condiciones imprescindibles (tanto requisitos formales de publicidad registral, como de valor de la vivienda habitual: como regla general, debe ser inferior a 300.000€), lo cual hará que no en todos los casos se pueda excluir la responsabilidad.

Es muy importante recalcar que quedan fuera de esta limitación de responsabilidad las deudas contraídas con la Seguridad Social y las deudas tributarias. Por tanto la vivienda habitual podrá seguir siendo objeto de embargo por parte de la Seguridad Social o la Agencia Tributaria.

2º.- Se crea la Sociedad Limitada de Formación Sucesiva. Esta figura permite crear Sociedades Limitadas en varias fases sin tener que desembolsar inicialmente el capital social mínimo, que actualmente es de 3.000 €. Como contrapartida, hasta que no se alcance el capital mínimo la Sociedad tendrá una serie de obligaciones contables, limitación de la retribución de socios y administradores así como pérdida de la limitación de responsabilidad por parte de los socios en caso de que se liquide la Sociedad.

3º.- Inicio de la actividad emprendedora. Se introducen unas medidas que pretenden agilizar los trámites para iniciar una actividad empresarial, creándose los Puntos de Atención al Emprendedor, que los habrá tanto públicos como privados donde se centralizarán los trámites para iniciar una actividad económica. Estas medidas de simplificación de trámites siempre son aplaudidas, pero únicamente resultarán efectivas si se dotan los medios adecuados para llevarla a cabo.

4º.- Acuerdo extrajudicial de pagos. Un mecanismo de negociación extrajudicial de deudas entre empresarios (personas físicas o jurídicas) en las que aparece  la figura de un mediador concursal con la finalidad de establecer acuerdos (con quitas de hasta el 25% y esperas de hasta tres años) en un procedimiento no muy largo que en caso de fracaso llevará a un concurso de acreedores.

5º.- Establecimiento del criterio de caja en el IVA. Se crea un régimen especial de criterio de caja al que se podrán acoger todos los sujetos pasivos cuyo volumen de operaciones sea inferior a 2.000.000 de euros. En resumen este sistema supondrá que el devengo del IVA se produzca en el momento del cobro (total o parcial) de las facturas y por contra el derecho a deducir una factura se devengará en el momento del pago (total o parcial) de las facturas, con el límite en ambos casos del 31 de diciembre del año posterior en que se hayan efectuado las operaciones. Hay algunas actividades, como aquellas sujetas al régimen simplificado o al recargo de equivalencia, que quedan fuera de este ámbito. Profundizaremos más adelante sobre este nuevo régimen.

6º.- Impuesto de Sociedades. Se crea una nueva deducción por inversión de beneficios aplicable a empresas de reducida dimensión, siempre que se inviertan en elementos nuevos de inmovilizado material o inversiones inmobiliarias afectos a actividades económicas, que será del 10% o del 5% según los casos. Se obligará en cualquier caso a crear una reserva mercantil indisponible.

Por otra parte se establece un sistema para aplicar las deducciones fiscales por I+D (investigación y desarrollo) sin los límites que existen actualmente en la cuota íntegra y al mismo tiempo poder proceder a abono con un límite máximo de conjunto de 3 millones de euros anuales.

Igualmente se modifica el régimen fiscal aplicable a las rentas que proceden de determinados activos intangibles (cesión del derecho de uso o de explotación de patentes, dibujos o modelos, planos, etc).

7º.- Se refuerza la figura del llamado “Business Angel“, con la fijación de unas deducciones en la cuota estatal del IRPF para aquellas personas que inviertan en empresas de nueva o reciente creación, con una serie de requisitos.

8º.- Reducciones en la cuota de Seguridad Social de trabajadores por cuenta propia. Supone una reducción durante 18 meses de la cuota a pagar en el régimen de autónomos con carácter progresivo: 80% de reducción los 6 primeros meses, 50% los 6 meses siguientes y 30% durante 6 meses más. La novedad introducida en esta Ley es que no existe límite de edad para su aplicación. Se exige que se trate de alta inicial o que no hubiera estado dado de alta en los cinco años inmediatamente anteriores.

También hay reducciones durante los primeros 18 meses y durante otros 18 meses más en la cuota a pagar en el régimen de autónomos para aquellos trabajadores que causen alta por primera vez en este régimen cuando al mismo tiempo estuvieran dados de alta en régimen general, pretendiéndose favorecer la situación de pluriactividad.

9º.- Medidas de apoyo a la financiación. Este es uno de los puntos más discutibles de la nueva Ley. Se establece una batería de medidas que bajo mi criterio resultan claramente insuficientes para dar un verdadero impulso a la actividad emprendedora: modificaciones en la ley concursal en relación con acuerdos de refinanciación, refuerzo de las cédulas de internacionalización, o la creación de “bonos de internacionalización”, que dudo mucho que sean las medidas que la gran mayoría de los emprendedores precisan.

10º.- Simplificación de cargas administrativas. En este marco se amplían los supuestos en los que las pequeñas y medianas empresas puedan asumir la prevención de riesgos laborales (empresas con un sólo centro de trabajo y menos de 25 trabajadores). Se elimina la obligación de tener un libro de visitas en cada centro de trabajo, siendo sustituido por un libro electrónico de visitas a cargo de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Se aumenta asimismo los supuestos en los que las empresas pueden formular balances abreviados, entre otras.

11º.- Medidas para fomentar la contratación pública con emprendedores. Se trata de una serie de medidas para eliminar trabas y simplificar a la hora de contratar con la Administración. La regulación es bastante extensa y podemos encontrar la creación de un Registro Oficial de Licitadores con el fin de que se puedan crear uniones de empresas que juntas pueden completar las condiciones exigidas en los pliegos de contratación; Se elevan los umbrales para la exigencia de clasificación en los contratos de obras y servicios; Se acortan los plazos para la devolución de garantías (de 12 a 6 meses en caso de PYMES), así como otras medidas de reducción de cargas administrativas.

12º.- Medidas de fomento de la internacionalización en su doble vertiente: medida que pretenden dar impulso y favorecer la introducción de las empresas españolas en el exterior y por otra parte se pretende agilizar trámites para atraer inversores y emprendedores a nuestro territorio.

En definitiva una gran cantidad de medidas, quizás con una sistemática criticable, ya que se mezclan materias muy diversas y que sólo con el tiempo se podrá ver si resultan efectivas. En mi opinión muchas de ellas llegan muy tarde (criterio de caja en el IVA, supresión de trámites administrativos) y algunas de ellas muy arriesgadas y de dudosa eficacia (creación de Sociedades por debajo del limite del capital mínimo).

Próximamente desarrollaré con carácter práctico algunas de estas medidas y con el tiempo iré analizando su puesta en práctica.

Plazo para renunciar a la estimación objetiva (módulos) para el año 2013

Quedan ya pocos días para finalizar el año 2012 y entre las actuaciones que aún se pueden realizar en el ámbito tributario hasta el día 31 de diciembre está la renuncia o revocación de renuncias al método de estimación objetiva (módulos) y al régimen simplificado de IVA para el año 2013.

Recientemente se ha publicado la Orden del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas 2549/2012 de 28 de noviembre por el que se desarrollan para el año 2013 el método de estimación objetiva del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y el régimen especial simplificado del Impuesto sobre el Valor Añadido.

En los artículos 5 y 6 de esta Orden se regulan los plazos para renunciar o revocar renuncias a estos regímenes.

Si estamos incluidos en cualquiera de estos regímenes y queremos pasar al régimen de estimación directa en IRPF o régimen general en IVA, lo que más nos interesa de esta Orden es saber que tenemos hasta el día 31 de diciembre para hacerlo de forma expresa.

El modo de efectuar esta renuncia es presentando una declaración censal en dicho plazo. Se puede hacer telemáticamente a través de la sede electrónica de la página de la Agencia Tributaria o bien imprimiendo el modelo 036 o 037 en su caso, para su presentación física.

No obstante, aunque tenemos hasta el día 31 de diciembre para presentar esa declaración censal, pasado ese plazo aún podemos renunciar a estos regímenes de forma tácita presentando hasta el día 20 de abril de 2013 las declaraciones correspondientes al primer trimestre del año 2013 en las formas dispuestas para la estimación directa en Renta y el régimen general en IVA. Es decir, realizando las declaraciones del primer trimestre del año con los modelos generales de pago fraccionado y de IVA: 130 Y 303. De esta forma se amplía el plazo para decidir si renunciamos o no hasta bien entrado el año que viene.

La consecuencia de la renuncia es que a partir de ese momento tanto esa actividad como cualquier otra que se desarrolle quedarán incluidas en el método de estimación directa de IRPF y el régimen general de IVA por un período mínimo de tres años.

Otro aspecto a tener en cuenta es que ambos regímenes de IRPF e IVA van unidos: la renuncia a uno de ellos implica la exclusión del otro. Si alguien renuncia el régimen de estimación objetiva en Renta habrá incurrido en causa de exclusión del régimen simplificado en IVA y viceversa.

Una vez que han pasado los tres años de exclusión obligatoria tras la renuncia, tendremos la posibilidad de volver otra vez al régimen de módulos si lo consideramos oportuno. Es decir, que si ahora presentamos la renuncia para el año 2013, en el año 2016 podríamos volver al régimen de estimación objetiva. Si llegado ese plazo no se comunicara nada a la Agencia Tributaria, continuaríamos con la estimación directa y el régimen general de IVA puesto que a partir de entonces las renuncias se van prorrogando tácitamente de modo automático año tras año.

Por lo tanto, este es el momento para pensar si se quiere continuar o no con el régimen de estimación objetiva, pero la normativa nos da un margen aún de unos meses más para tomar la decisión definitiva.

Apuntes sobre los nuevos tipos de IVA

Se acaba de aprobar la última (por el momento) subida de los tipos de IVA, una medida que, como cabe esperar, previsiblemente va a afectar de un modo muy negativo al consumo. Precisamente los efectos negativos sobre el consumo se agudizan si tenemos en cuenta que esta es la segunda subida de los tipos de IVA que se produce en España en los últimos dos años. La anterior fue en el año 2010 con el Real Decreto-Ley 6/2010 de medidas para el impulso de la recuperación económica, que entró en vigor el día 1 de julio de 2010. En aquel entonces se elevó el tipo general del 16% al 18% y el reducido del 7% al 8%, lo que significa que de un modo acumulado, el tipo general de IVA ha pasado en nuestro país del 16% al 21% en un plazo de dos años (cinco puntos porcentuales más) y el reducido del 7% al 10% (tres puntos más).

La reforma se ha articulado a través del Real Decreto-Ley 20/2012 de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad, cuya entrada en vigor para estas medidas fiscales será el día 1 de septiembre de 2012.

Vamos a explicar cómo queda el nuevo esquema del IVA con esta reforma y a qué productos y servicios afecta.

Como sabemos, hasta ahora teníamos tres tipos de IVA diferenciados: un tipo general (18%), un tipo reducido (8%) y uno superreducido (4%).

Con la reforma aprobada se mantiene este mismo esquema, si bien el tipo reducido se eleva al 10% y el general al 21%. Únicamente el tipo superreducido se mantiene inamovible en el 4%.

TIPO SUPERREDUCIDO (4%)

No se modifica este tipo de IVA para los bienes y servicios que figuran enumerados en al artículo 91.Dos de la Ley del IVA, entre los que cabe destacar:

  • Los productos básicos como el pan, harina, huevos, leche, quesos, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, tubérculos y cereales.
  • Los libros, periódicos y revistas.
  • Los medicamentos para uso humano, sustancias medicinales y productos intermedios utilizados en su obtención.
  • Los vehículos destinados para personas con movilidad reducida.
  • Las prótesis e implantes internos para personas con minusvalía.
  • Los servicios de teleasistencia, ayuda a domicilio, centro de día y de noche y atención residencial.
  • Las viviendas calificadas administrativamente como de protección oficial de régimen especial o de promoción pública, con los requisitos que se establece en el citado artículo.

Algo a tener en cuenta es que la adquisición de la vivienda habitual, que hasta ahora venía tributando al 4%,, tal como se fijó en la Disposición Adicional Quinta del Real Decreto 20/2011, a partir del 1 de enero de 2013 pasará a tributar por el nuevo tipo reducido: 10%.

TIPO REDUCIDO (10%)

Junto con la subida de dos puntos (del 8 al 10), la principal novedad referente a este tipo es que dejan de pertenecer a este grupo varios bienes y servicios que a partir del día 1 de septiembre tributarán al nuevo tipo general (21%), lo cual supondrá para los mismos un enorme aumento de 13 puntos porcentuales.

Concretamente, se eliminan del tipo reducido y pasarán a tributar al tipo general (21%):

  • Las flores y plantas ornamentales.
  • Los servicios mixtos de hostelería (discoteca,  espectáculos, etc.)
  • Entradas a teatros, circos, cines, parques de atracciones, conciertos y otros espectáculos.
  • Servicios prestados por artistas, directores y técnicos personas físicas.
  • Servicios prestados a personas físicas que practiquen el deporte o la educación física.
  • Servicios funerarios.
  • Servicios de peluquerías.
  • Asistencia sanitaria, dental y curas termales
  • Servicios de radiodifusión y servicios de televisión digital.
  • Adquisición de obras de arte.

El resto de supuestos previstos en el artículo 91. Uno de la Ley del IVA permanece con el 10% de IVA.

TIPO GENERAL (21%)

Este tipo afecta a todos los bienes y servicios no incluidos en ninguno de los grupos anteriores.

La principal novedad, aparte de la subida del tipo es que como ya hemos dicho, hay una serie de bienes y servicios (todos los que acabamos de reseñar) que van a pasar automáticamente de un tipo de IVA del 8% al nuevo tipo general del 21%.

Es importante reseñar que pese a los rumores que presagiaban que la medida entraría en vigor inmediatamente, finalmente lo hará el día 1 de septiembre, lo cual supone un alivio sobre todo para sectores como el turismo para el que podría haber supuesto una auténtica debacle la imposición de esta medida en plena campaña turística de verano. Por lo tanto será a partir del día 1 de septiembre cuando habrá que facturar ya con los nuevos tipos de IVA.

En relación con esto es importante recalcar la importancia de aplicar correctamente el principio del devengo para determinar qué tipo de IVA se debe aplicar a cada operación, sobre todo en aquellos supuestos en los que suelen surgir dudas, como son los casos de pagos anticipados, pagos periódicos o casos en los que haya que emitir facturas rectificativas, a fin de evitar una incorrecta aplicación del tipo y evitar problemas.

Por último reseñar que también se han elevado los tipos del régimen especial del recargo de equivalencia, que pasarán del 4% al 5,2% para el tipo general y del 1% al 1,4% para el tipo reducido. El resto de tipos no sufre variación.

Es aún pronto para saber qué consecuencias va a tener esta nueva subida de tipos, aunque pocas conclusiones positivas se adivinan salvo el lógico aumento de la recaudación puesto que no cabe duda que esta medida va a retraer aún más si cabe el consumo con las terribles consecuencias que ello está suponiendo tanto para las empresas como para los particulares.

Apuntes sobre las nuevas medidas fiscales anunciadas en el debate de investidura

Todos hemos asistido con expectación al debate de investidura de quien a estas horas ha obtenido el respaldo de los diputados para convertirse en el sexto Presidente de Gobierno de la democracia, D. Mariano Rajoy, a fin de conocer cuáles van a ser las líneas de actuación del nuevo Gobierno de España para este inicio de legislatura.

Dado el momento tan delicado por el que atravesamos, muchos son los retos a afrontar y el futuro dirá en qué grado van a poder cumplirse o hasta qué punto será necesario modificar las medidas anunciadas, más aún en una situación económica tan dramática y cambiante como la que estamos viviendo.

Por lo que respecta al ámbito fiscal, en el debate se han avanzado algunas de las medidas que se pretende poner en funcionamiento y tal como se nos ha dicho, parece que se va a dar celeridad a la implantación de las mismas.

Vamos a desglosarlas un poco para hacernos una idea de los cambios que se van a producir en los próximos meses.

A groso modo, se puede decir que un gran bloque de las reformas fiscales anunciadas va a afectar directamente a los autónomos y a las PYMES. Según se ha manifestado, se pretende crear en los próximos meses una ley de apoyo a los emprendedores, que al parecer incluiría algunas medidas tales como la creación de un modelo de compensación automática, de un modo similar a la ya existente cuenta corriente tributaria y cuya finalidad sería la posibilidad de compensar cualquier deuda que se tenga reconocida por una Administración Pública.

Hará falta ver de qué modo se pretende articular esta medida y si realmente se va a transformar en la regla general para la compensación de todo tipo de deudas con la Administración, puesto que esto podría suponer un auténtico alivio para las pymes y autónomos que tengan deudas reconocidas a su favor y que no se verán forzados a seguir pagando impuestos pese a tener un crédito con la Administración, que todos sabemos que por regla general su cumplimiento suele dilatarse mucho más en el tiempo.

Aunque sin duda, mayor impacto ha tenido el anuncio referente al momento de pago del IVA. Se ha anunciado que se reformará el IVA en el sentido de que no se tendrá que pagar este impuesto hasta el momento en que realmente se haya producido el cobro de la correspondiente factura.

Esta es una vieja aspiración de empresas y autónomos que si finalmente se pone en marcha sí que supondrá un auténtico respiro para este colectivo que hasta ahora se veía ante la injusta en mi opinión tesitura de ver cómo se realiza un trabajo que no se cobra o se cobra tarde y pese a ello se tiene que liquidar el IVA de dicha factura ante la Hacienda Pública.

Es decir, que no sólo se tiene que sufrir las consecuencias de la morosidad sino también verse obligado a adelantar a la Agencia Tributaria un impuesto no cobrado.

En la actualidad existe un mecanismo para la recuperación de un IVA no cobrado, pero que sólo se puede poner en funcionamiento en momentos muy concretos. Me refiero al establecido en el artículo 80 en sus apartados 3 y 4 de la Ley del IVA, pero que se aplica a los supuestos en los que el pagador ha entrado en concurso de acreedores o bien cuando la deuda se considere según este artículo como total o parcialmente incobrable. Pero como ya digo, es un mecanismo específico, con unos plazos tasados (debe transcurrir, según el supuesto entre 6 meses y un año para poder aplicarlo) y debe interponerse reclamación judicial o instar requerimiento notarial para su aplicación.

La medida que se pretende implantar parece que va encaminada a que la regla general sea la del cobro efectivo para liquidar el impuesto, lo cual supondría un cambio radical en la práctica del impuesto. Cabe esperar que se establecerán mayores mecanismos de control para aplicar este nuevo criterio. Habrá que esperar de todos modos a saber de qué modo se concreta esta reforma para ver su efectividad y esperemos que los requisitos que se establezcan para su aplicación no supongan maliciosos obstáculos para la puesta en marcha de una medida a mi entender más que necesaria.

Una cuestión que no ha quedado resuelta es qué va a suceder con los tipos de IVA. El genérico anuncio reiterado en el debate por el ya investido Presidente del Gobierno de no subir los impuestos no despeja por completo esa incógnita. Lo que sí ha dicho es que piensa mantener el tipo superreducido (4%) para la adquisición de vivienda pero especificando que sólo cuando se trate de vivienda habitual y con un límite, que no ha desvelado, en su precio de adquisición.

Y ya que menciono la vivienda habitual, otra de las medidas de gran impacto mediático anunciadas es el regreso de la deducción por adquisición de la vivienda habitual hace relativamente poco tiempo eliminada parcialmente por el anterior Gobierno.

Estas últimas medidas ponen de relieve que el nuevo Gobierno va a apostar por incentivar la adquisición de viviendas, aunque considero que mientras no se reactive el crédito bancario, para una gran parte de la población seguirá siendo muy complicado acceder a la misma pese a los estímulos fiscales creados. De cualquier modo, sin duda que inicialmente esta medida va a ser ampliamente aplaudida por todos aquellos que están inmersos en la actualidad en el pago de hipotecas y que van a poder volver a desgravarse los pagos realizados. Como todas las medidas, también habrá que esperar en este caso para saber de qué modo se reinstaura y si van a tener algún tratamiento especial los que hayan adquirido la vivienda con anterioridad a cuando entre en vigor la reforma.

Sobre el Impuesto de Sociedades, también se han anunciado reformas en principio favorables a las empresas, tales como la eliminación de las limitaciones que actualmente existen para aplicar el tipo del 20%, así como la ampliación a doce millones de euros el límite para la aplicación del régimen especial para empresas de reducida dimensión. También se ha dicho que se pretende aumentar a los quinientos mil euros el límite para aplicar el tipo del 25%.

Por último y como otra de las medidas llamativas anunciadas, está la de que tributarán diez puntos menos los beneficios no distribuidos que se destinen a la adquisición de nuevos activos, es decir que se pretende premiar la reinversión de los beneficios en la empresa por encima de su distribución a los socios.

Estas son algunas de las medidas fiscales que se han podido desgranar de todo lo manifestado en el debate de investidura. Como he dicho antes, la situación económica tan dependiente de la evolución de los mercados que estamos viviendo, pienso que marcará el devenir de esta y cualquier otra reforma fiscal que se piense acometer. Es evidente que en el discurso únicamente se han anunciado medidas fiscales que resultan favorables para los ciudadanos, pero creo que no hay que descartar que junto a ellas se tengan que poner en marcha otras que no resulten tan populares. Habrá que seguir atentos a los acontecimientos.

Entrada en vigor de la subida de los tipos de IVA

Queda ya muy poco para que entre en vigor una de las medidas más importantes, a la vez que polémicas, de las que han sido adoptadas por el Gobierno en los últimos tiempos en materia fiscal: la subida de los tipos del IVA (incluida en la Ley 26/2009 de Presupuestos Generales del Estado para 2010).

Tras unos meses de espera, finalmente entrará en vigor esta subida de tipos de IVA el próximo día 1 de julio de 2010.

Esto significa que cualquier operación que esté a punto de concretarse, debe tenerse muy en cuenta que si se formaliza de aquí al día 30 de junio se mantendrá con los tipos actuales, pero si se deja para el día 1 de julio, ya sufrirá este incremento, que dependiendo del tipo de operación, puede suponer un aumento considerable de la cantidad a pagar.

Para esquematizar un poco y dar una visión general de cuál va a ser la situación a partir de ahora, sería conveniente recordar que en España tenemos tres tipos de IVA:

A)     Un  IVA general, que va a pasar del 16% actual al 18%.

Este es el IVA que se aplica con carácter general y que se define por exclusión: todo lo que no esté expresamente regulado como IVA reducido o superreducido, tributa al tipo general.

A título de ejemplo, podemos mencionar los alquileres de locales de negocio; servicios profesionales como pueden ser de Abogados, Arquitectos, Notarios, Registradores; servicios de fontanería, electricistas, carpintería, etc; las primeras transmisiones de inmuebles que no se destinen a vivienda habitual; los servicios de telefonía fija o móvil, venta de muebles, electrodomésticos, ropa, aparatos de electrónica, de informática, automóviles, combustible y así un largo etcétera.

B)     Un IVA reducido del 7% que pasará a ser del 8%. Este es el IVA que se aplica, entre otros, a la primera venta de inmuebles destinados a vivienda (incluyendo las plazas de garaje y trasteros que se vendan conjuntamente con aquéllas); a los servicios de hostelería, restaurantes; los transportes de pasajeros (taxis, autobuses, trenes, etc.); los peajes de autopistas; entradas de espectáculos como teatros, circos, cines, parques de atracciones, museos; las ventas de alimentos en general (salvo los que tributan al 4%); las ventas de gafas graduadas y lentillas; los servicios de peluquería, etc. Todos los supuestos a los que afecta el tipo reducido están recogidos en el artículo 91.Uno de la Ley del IVA (Ley 30/1992)

C)     Un IVA superreducido del 4% que no va a variar. Es el IVA de los productos que en principio se consideran de primera necesidad, tales como algunos alimentos, entre los que están el pan, la leche, el queso, los huevos, verduras, frutas, hortalizas, legumbres, tubérculos y cereales; la venta de libros, periódicos y revistas; los medicamentos; vehículos para personas con minusvalía; las prótesis, órtesis e implantes. En definitiva, son todos los regulados en el artículo 91. Dos de la Ley del IVA

En un principio esta reforma no entró en vigor el día 1 de enero, como sí lo hizo la modificación del tipo de las retenciones, puesto que en su día se esperaba que a mitad de 2010 la economía española estuviera empezando a crecer. Por desgracia, como todos podemos comprobar y sufrir, nada más lejos de la realidad. Pese a ello el día 1 de julio se aproxima y el incremento de los tipos de IVA va a llegar inexorablemente dicha fecha, coincidiendo además en el tiempo con otras medidas de carácter social que se están aprobando últimamente.

Dado los pocos días que faltan para la entrada en vigor de esta medida, sería conveniente acelerar cualquier operación sujeta a IVA que estuviera cercana a cerrarse, para que pueda aún formalizarse antes de que entre en vigor la medida, como puede ser el caso, por ejemplo, de escriturar la compraventa de inmuebles sujetos a IVA. Todo lo que no se haga antes del 1 de julio, sufrirá ya este incremento del tipo.

Por si alguien quiere profundizar en qué operaciones tributan a un tipo o a otro,  aquí dejo un enlace a un documento con los artículos de la Ley del IVA que regulan esta materia:

Artículos 90 y 91 Ley IVA

Devolución mensual del IVA. No siempre merecerá la pena

Desde enero del 2009 ya se puede pedir que la Agencia Tributaria nos devuelva el IVA, cuando se resultado es negativo, sin esperar a la declaración del último trimestre del año. Pero hay que tener cuidado, esto no es tan simple como parece.

Con el sistema general que había hasta ahora, los empresarios y profesionales venían presentando cuatro declaraciones trimestrales de IVA al año: los meses de abril, julio, octubre y enero. En los tres primeros trimestres, si el resultado de la declaración era negativo, sólo se podía pedir compensar su importe con las declaraciones posteriores y había que esperar hasta la declaración del último trimestre para poder solicitar la devolución.

Pues bien, con la reforma que acaba de entrar en vigor, no es necesario esperar al último trimestre para pedir la devolución; Ahora bien, acogerse a este nuevo método de devolución conlleva una serie de obligaciones que es necesario tener en cuenta.

Antes que nada hay que decir que el sistema es voluntario. Debe solicitarse mediante la oportuna declaración censal. Si no se dice nada, se seguirán presentando declaraciones trimestrales como hasta ahora.

Y ahora es cuando nos topamos con el primer inconveniente del nuevo sistema: si uno quiere una devolución rápida del IVA, las declaraciones que haga deberán ser mensuales, en vez de trimestrales. Todos los meses habrá que presentar declaraciones de IVA, con lo que ello va a suponer de tener que llevar prácticamente al día la contabilidad de la empresa. Por lo general, para una empresa que ya contara con una organización contable interna adecuada esto no debe suponer ningún problema, sin embargo para muchas PYMES y autónomos, que en muchos casos cuentan con asesoramiento externo o que incluso llevan personalmente su propia contabilidad, sí que va a suponer un esfuerzo de organización para tener todos los meses sus facturas de ingresos y gastos debidamente contabilizadas.

De todos modos, esta circunstancia será accesoria si realmente merece la pena desde el punto de vista económico. Pero ojo con este aspecto también, puesto que podemos llevarnos sorpresas desagradables.

Si nosotros solicitamos la devolución de un IVA negativo, la Agencia Tributaria está obligada a devolverlo en el plazo máximo de 6 meses sin tener que abonar intereses. Habrá que ver en la práctica cuáles son los plazos reales que se emplearán en las devoluciones, pero no hay que olvidar que mientras tanto, se deben presentar declaraciones todos los meses, aunque éstas resulten a pagar. Puede darse el caso de solicitar la devolución de un IVA negativo de un mes y mientras tanto, hasta el momento en que nos devuelvan ese IVA (que pueden transcurrir varios meses), tengamos que pagar IVA en las declaraciones mensuales de los meses posteriores y más teniendo en cuenta que ya no tenemos IVA a compensar puesto que hemos pedido su devolución. Y este supuesto, ya lo veremos, va a ser bastante habitual en la práctica.

Además de ello hay que tener en cuenta también que acogerse a este sistema supondrá un mayor control por parte de la Agencia Tributaria, dado que junto con la declaración de autoliquidación hay que presentar una declaración informativa (nuevo modelo 340) en el que tenemos que reflejar los datos de los libros de facturas emitidas y recibidas, así como también, quien se acoja a este sistema debe presentar obligatoriamente las declaraciones por vía telemática, aspecto este que ya es obligatorio en cualquier caso para las sociedades mercantiles.

En mi opinión, este sistema puede ser aconsejable para los supuestos en los que se prevea efectuar una inversión importante con una gran cantidad de IVA deducible (sobre todo si la inversión se realiza en los primeros meses del año), o cuando por el tipo de actividad que se desarrolle, los IVAS resulten sistemáticamente negativos. Pero eso sí, sabiendo las obligaciones que conlleva el nuevo sistema y, sobre todo, y en cualquier caso, siempre haciendo una estimación de cuáles pueden ser los resultados de las declaraciones mensuales posteriores a la solicitud de devolución, con el fin de tener una previsión de tesorería suficiente para hacer frente a unas posibles declaraciones a pagar mientras se tramita la devolución.

De ese modo valoraremos si merece la pena o no acogerse a este sistema y evitaremos sustos innecesarios.